Por qué te sientes como un impostor?

No voy a ser totalmente radical en decir “El Síndrome del Impostor NO EXISTE”. Existe de la misma como la idea “la tierra es cuadrada”: es mentira. Una mentira que muchos deciden creer, no por eso se hace verdad.

De donde sale este sentimiento? Por qué la gente se siente como impostor? Por qué sentirse de esa manera termina haciéndolos renunciar, detenerse o no dar lo mejor de sí mismos?

Tengo algunas ideas.

“Tienes que estar preparado”

El sistema educativo moderno esta pensado como una “preparación” para la vida, suponiendo que eso sea posible. Obtiene notas, recompensas, castigos, se te dice que es lo que debes hacer, que no debes hacer, etc. Es como un sandbox aburrido y estricto.

En la universidad, la preparación es específica para ejercer un trabajo o una serie de trabajos específicos. La idea detrás de ella es: “Si no tienes esta preparación, no vas a poder hacer ese trabajo”. Por falta de conocimientos o credenciales.

El internet llegó. Tenemos acceso a toda la información de la humanidad. Podemos estudiar lo que sea y hacer lo que sea. No hace falta que nadie valide nuestros conocimientos más allá de la realidad práctica.

Pero la idea de que necesitas validación y permiso sigue ahí, después de todo has sido programado desde pequeño para requerir validación y permiso. En ese conflicto, te sientes como un impostor.

“Cómo voy a hacer eso si no estoy preparado?”, “Debería aprender más antes de enseñar esto”, “No soy lo suficientemente bueno”, “No me gusta llamarme X, no soy expert@”.

Nadie está preparado para todo, todas las personas tienen que enfrentarse constantemente a problemas y situaciones para las que no fueron educados. Así es la vida, no podemos predecir el futuro y la seguridad es solo una ilusión.

Eres lo que haces.

Escribes? Eres escritor. Dibujas? Eres dibujante. Pintas? Eres pintor. Creas cosas que resuelven problemas específicos? Eres ingeniero. Lo que te da el nombre no es un título universitario, una credencial o la aprobación de alguien, es hacer el trabajo.

No necesitas permiso. Todo está permitido. Salta!

“Tienes que hacer algo perfecto o de gran calidad”

No, no lo tienes que hacer. Especialmente si estás empezando.

Tenemos la mala costumbre (en esta me cuento) de compararnos con personas que están más adelante en el camino, que podría ni siquiera ser el camino que queremos recorrer.

Vemos los resultados que tienen, sus procesos y pensamos: “Eso no me está sucediendo a mi, esto no es lo mío, debo ser un impostor”. No, ellos tienen años haciendo eso. Sobre-estimamos el poder de las credenciales, subestimamos el poder del tiempo y el interés compuesto.

Incluso peor, vemos a estas personas haciendo lo que nosotros queremos hacer con aparente facilidad o en ambientes que no tienen que ver con su trabajo, disfrutando o dando alguna charla y creemos que el trabajo es fácil. Cuando lo vamos a hacer, resulta que no es fácil y pensamos: “Debe haber un problema conmigo, esto no es lo mío, mira que fácil es para él, soy un impostor”.

El trabajo no es fácil, nunca lo fue y nunca lo será. Lo que ves es un despliegue de maestría de esa persona, dada por los años trabajando en ello.

El trabajo es difícil y lleva tiempo hacerse mejor. Tienes que resistir, perseverar y aceptar que tus primeros pasos, durante un buen tiempo, probablemente serán una mierda, eso no quiere decir que eres un impostor.

Al contrario, en el propio acto de perseverar te diferencias de los demás y te conviertes en lo que haces.

“Tengo que hacer algo 100% original o nuevo”

No, no tienes que hacerlo.

Crear algo original, una obra de arte, es un proceso confuso, complejo e inseguro. El artista tiene que pasar mucho tiempo explorando, rompiendo, combinando, copiando, robando, practicando y un largo etc. Hasta poder dar con lo que sea que tiene en la cabeza y quiere expresar.

Es fácil ver a artistas consagrados y pensar que un golpe de inspiración los golpeó de repente, pero en realidad es el resultado de una búsqueda y proceso que ha llevado mucho tiempo, y viene de muchísimas partes, incluso de otros artistas.

Todo el mundo copia, es parte de la creatividad y la naturaleza humana. Crees que Picasso empezó haciendo surrealismo? No, empezó haciendo arte clásico normal. Puede ser casualidad, las pinturas de Van Gogh eran así probablemente por una discapacidad visual del artista. Todo es parte del proceso, tienes que darte permiso de hacer lo que sea.

Me gusta la “regla de 3%” de Virgil Abloh a este problema: apenas un mínimo, casi invisible cambio en algo es suficiente para conferir autoría.

En los negocios y el emprendimiento hacer algo completamente nuevo es todavía más complicado. Es el resultado de un esfuerzo continuado (igual que en el arte) que debe conseguir las condiciones correctas en el mercado.

Llevar algo de 0 a 1 es realmente difícil.

Pero tienes permitido hacer lo que sea: romper, mezclar, combinar, reducir, agregar, re-definir. Puedes usar el trabajo de otros, empezar donde otros fallaron. Darle una nueva perspectiva e intentarlo con tu propio set de habilidades.

Puedes hacerlo durante tanto tiempo como haga falta para que sea algo original o nuevo.

“No puedes fallar”

El sistema educativo también nos enseña este perfeccionismo, a través de las recompensas y los castigos. En el sistema todo es binario, fallas o logras, no hay puntos medios. La vida no es así, de hecho, es todo lo contrario, casi nada es solo blanco o negro.

Vemos el fracaso, el error y las fallas como eventos definitivos, cuando en realidad son parte del proceso.

Vemos a las personas exitosas que admiramos y pensamos que ese éxito vino tras una serie de victorias perfectas, cuando fallamos pensamos: “Fracasé, esto no es lo mío, soy un impostor”.

En realidad los éxitos inmensos que todos pueden apreciar son el resultado de pequeños e innumerables fracasos que dieron lecciones importantes. También hay victorias en el camino, pero usualmente de lo que más aprendemos y termina siendo fundamental, es el aprendizaje de los fracasos.

No eres un impostor por fracasar, simplemente es parte del camino. Aprende y sigue adelante.

Expectativas

Todas estas ideas son expectativas que tenemos sobre como deberían ser las cosas, basadas en nuestra educación o la cultura. Son visiones de la realidad, no son la realidad.

El síndrome del impostor existe, es una mentira que decidimos creer por nuestra propia inseguridad e incapacidad de ver o aceptar la realidad.

Esconderse en la expectativa, en lo que te dice el sistema educativo o la cultura se siente mucho más seguro (aunque no lo sea), que saltar al vacío de la responsabilidad personal.

Puedes continuar creyendo esa mentira, dejar que te detenga y te carcoma el alma hasta que solo quede arrepentimiento y tiempo malgastado. O puedes simplemente hacer esa mierda.

No necesitas permiso de nadie, puedes hacer lo que quieras, tus primeros trabajos pueden ser una mierda siempre que sigas mejorando y puedes fallar todo lo que haga falta.

Todas esas cosas están bien, todas son mejor que no hacer absolutamente nada de lo que te apasiona. Todas son parte del proceso y todas, tarde o temprano, terminan añadiendo valor a nuestra vida.

Solo ve y haz esa mierda.

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