PODEMOS DAR AGUA PERO NO SED

Estaba conversando con mi gran amigo Salomón (cuyo nombre siempre me ha parecido bastante apropiado) y, a pesar de su vasta sabiduría, había algo que le hacía sentir incomprendido: sus feedbacks.

El feedback es una herramienta que permite hacer observaciones a alguna actividad, y es posible hacer algunas recomendaciones o correcciones para poder mejorarla. En español significa “retroalimentación”, un término apropiado debido a que en este proceso se nutren ambas partes de la relación. La tarea del feedback no es sencilla, puesto que el feedbacker está propenso a la receptividad del evaluado, y esta no siempre está presente.

La intención de un feedbacker es “ayudar” a otros en el proceso creativo, con un enfoque externo de la situación, más objetivo y más experimentado. Esta “ayuda” no siempre es bien recibida, muchas veces se toma como una crítica al trabajo, como un ataque al creador, como una burla o un señalamiento y al final termina siendo ineficaz.

¿Por qué es tan complicado dar un feedback?

Imaginemos que somos aguadores en una competencia de atletismo. En nuestro punto de hidratación hay tantos frascos de agua como personas compitiendo. Durante la carrera, avanzan los competidores con una gran reserva de hidratación en su cuerpo, lo que hace que no les de sed de inmediato y se saltan el punto de hidratación; otros consideran una pérdida de tiempo parar a hidratarse, así que se aguantan la sed; y unos pocos no tienen tanta reserva de agua en su cuerpo, tampoco quieren aguantar la sed, por lo que se detienen a tomar agua.

Al final de la carrera terminamos con varios frascos de agua, quizás más de lo que esperábamos (considerando la actividad que se estaba realizando). Esto sucede porque podemos dar agua pero no sed, la sed surge de la necesidad de la persona, y con esta necesidad, buscará agua. A veces la encuentra por su cuenta y a veces encuentra personas dispuestas a darla. El meollo del asunto es que si esa necesidad no surge, podremos tener el Amazonas a disposición, y no habrá quien lo reciba.

Sin embargo, la sed surgirá, no hay que desesperarse por eso. Podemos ponernos a disposición para ayudar en cualquier ámbito que creamos que hemos cubierto y trascendido (porque solo podemos dar agua si tenemos agua y no tenemos sed), pero a su vez permitir el flujo natural del proceso de cada persona. Finalmente, cuando a una persona le de sed, y otra persona tenga agua, las condiciones para ayudar están configuradas.

“El maestro aparece cuando el discípulo está preparado”

Nadie puede ayudar a nadie, ni nadie puede ser ayudado por nadie. En la medida en que yo considere que necesito ayuda, pero no tengo las herramientas para ayudarme, puedo ayudarme con las herramientas de otros, si estos también están en la disposición de ofrecerlas. El proceso de aprendizaje de cada quien es perfecto a su ritmo, y a medida que avanza, encontrará los estímulos necesarios para su desarrollo. Cuando las personas están preparadas para recibir una información, identifican al informante, esto no significa que antes no estuviera. La vida siempre te dará lo que necesitas para aprender, pero solo tú, en tu proceso de aprendizaje, podrás absorber la información que estás preparado para recibir.  

Esto sucede porque no podemos intervenir en el flujo natural del proceso de cada persona. Aunque consideremos que otras personas están “erradas” en su camino, y queremos “ayudar” a encarrilarlas, lo único que logramos con nuestra intervención es la resistencia de la otra persona e, incluso, propiciamos ese descarrilamiento.

Si de verdad queremos ayudar, hay que aceptar a los demás como son y permitirles encontrar su camino. Si tenemos herramientas para ayudarlos en el proceso, esas personas llegarán sin mayor resistencia y, paradójicamente, sin querer ayudar, ayudamos. Pero no ayudamos porque dimos agua, sino porque a esa persona le dio sed, o ya no quiso seguir aguantando la sed.

En resumen, para dar un buen feedback (con esto quiero decir un feedback eficaz) tenemos que aceptar a las personas tal cual son, entender sus procesos de aprendizaje, sin compararlo con el nuestro, difundir o expresar las herramientas que tenemos para ayudarnos a nosotros mismos, y prestar dichas herramientas en el momento en que esa persona se identifique con nuestro proceso de autoayuda y comience su propio proceso de ayudarse a sí mismo.

Y como el feedback opera en ambos sentidos, también recibiremos un aprendizaje de esa persona. Aprovechar todo los estímulos para nuestro aprendizaje es vital para el crecimiento personal. Incluso ante el rechazo de un feedback, podemos encontrar un aprendizaje que podremos aplicar en el próximo, lo importante es andar con humildad para recibir todo lo que la vida nos ofrece para aprender, y con la misma humildad, devolverlo a la humanidad.

Espero sus feedbacks 🙂

«Cuestionar nuestras creencias más arraigadas requiere de mucho coraje, porque implica aceptar que hemos podido estar equivocados toda la vida»

David Fischman

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