Monopolio Personal Portada - Tablero de Monopolio con pieza de oro

Monopolio Personal

Toda nuestra vida nos han dicho que los monopolios son malos. Una empresa o un individuo con control total de un mercado no permite la competencia y quedamos a merced de lo que el “malvado” empresario se le antoje.

El mito nos dice que solo hay dos maneras de crear un monopolio:

  • A través de la fuerza (como hace el Estado)
  • A través de la corrupción (como hicieron algunos empresarios en el pasado, ejemplo: Rockefeller)

Hay dos opciones más:

  • La innovación pura y dura
  • La diferenciación natural

La innovación pura y dura es cuando un individuo o una organización crea algo totalmente nuevo que es imposible de replicar por sus competidores. Ejemplo: Google.

Nadie puede copiar el algoritmo de búsqueda de Google. Funciona tan bien que le permite tener el control del 80%+ del mercado de los buscadores sin ejercer la fuerza y sin sobornar a nadie.

Innovar plantea una cantidad absurda de retos que además son nuevos y nadie a resuelto. Por eso todo el mundo no está inventando cosas nuevas.

La oportunidad que tenemos todos por igual, es la de implementar un monopolio en nuestra única e irrepetible combinación de gustos, intereses, opiniones y conocimientos.

En la actualidad, el internet y la economía de la pasión nos abren las puertas a sacar provecho económico de simplemente ser nosotros mismos y compartir con el mundo lo que somos.

Cómo?

El problema de la competencia

Competir es visto como una actividad noble: ganarte las cosas significa ganarle a los demás. Esto se nos enseña desde pequeños: durante toda nuestra travesía a través del sistema educativo estamos todo el tiempo compitiendo con los demás en sacar mejores notas o ganar en los deportes.

La configuración moderna del sistema educativo carece por completo de un elemento de creación, es únicamente copiar y memorizar lo que ya está hecho.

La falta de ese componente revela el problema fundamental de la competencia: COMPETIR NO CREA VALOR. La competencia solo asegura que los recursos que están vayan a X o Y. Si quieres capturar algo del valor que está en el mercado, tienes que caerte a coñazo con todas las otras personas que están en él.

Un bodegón más no aporta ningún valor a la economía: copiar modelos de negocios no hace que las cosas mejoren. Por eso los chinos nunca superarán a los gringos: los chinos solo copian.

Competir asegura una vida llena de lucha e insuficiencia (como viven nuestros amigos chinos, prácticamente esclavizados).

La alternativa a la competencia, es un monopolio

Peter Thiel, en Zero to One, insiste en que el trabajo de un fundador es alejarse lo más posible de la competencia y crear un monopolio.

Señala 4 formas de hacerlo:

  • Tecnología propietaria: crea algo nuevo difícil o imposible de copiar.
  • Efectos de red: el producto mejora a medida que más personas lo usan (cof cof lo que queremos hacer en Creadr)
  • Economía de escala: te permite mejorar tus márgenes sirviendo a más personas.
  • Marca: por definición todas las empresas tienen un monopolio sobre su marca, pero pocos tienen alguno de los otros tres elementos para realmente hacerla destacar.

Traduciendo a la individualidad

¿Cómo podemos traducir esto de crear un monopolio a los individuos? ¿Puedo yo, una sola persona, crear un monopolio?

De las 4 formas anteriormente expuestas, la que los individuos podemos lograr es la última: a través de la marca.

Construir un reconocimiento por parte de los demás en nuestra combinación única de intereses, curiosidades, experiencias, conocimiento y forma de ver el mundo.

Luego usar ese reconocimiento para vender lo que sea.

Cómo construir un monopolio personal?

Conócete a ti mismo lo suficiente

Qué te llama la atención? Qué cosas son interesantes o importantes para ti? Qué puedes hacer que sea único? Cuál es tu sueño? De que forma ves el mundo? De que forma ves esos problemas que te afectan? Qué problemas te afectan? Qué haces para solucionar esos problemas?

Al saber el que, empieza a preguntar por qué. No necesitas conocerte a la perfección para empezar a ejercer un monopolio personal, pero si lo suficiente como para distinguirte realmente de los demás y tener principios que rijan tu vida.

Recuerda: el objetivo es diferenciarnos. Ir en contra de lo establecido no es suficiente, tienes que poder distinguirte auténticamente de los demás y eso puede significar estar de acuerdo con algunas cosas.

Alrededor del conocimiento de ti mismo vas a desarrollar tu marca.

Comparte lo que sabes

Escribe un artículo o un ensayo. Graba un vídeo o un podcast. Haz algún tipo de arte y súbelo a alguna red social. Crea una página web para tus creaciones. Solucionaste algún problema? Cuéntanos como los resolviste. Hay preguntas que te rompen la cabeza? Compártelas.

El internet es un amplificador de oportunidades. Mientras más compartes, más oportunidades pueden llegar a ti.

Nunca vas a tener competencia, porque nadie es igual a ti. Eres único. Siempre y cuando puedas mantenerte siendo auténticamente tu, no hay manera de que te ganen en ese reglón.

Las copias siempre son mediocres.

No subestimes el reto, en la actualidad copiarse es muy fácil. Que te guste todo lo que le gusta a los demás. Estar de acuerdo con todos los demás. Querer lo que quieren los demás.

Una idea que me ayuda a evitar esto es: cómo sabes que tus pensamientos son tuyos?

El verdadero autoconocimiento es difícil de obtener. No te lo tomes a la ligera.

Sé consistente

Una marca es una promesa. Algo va a ser entregado, creado, expuesto, expresado. Una marca es verbo. Lo que sea que hagas, tienes que hacerlo consistentemente.

Si vas a escribir y publicar un artículo mensual, debes escribir y publicar un artículo mensual. Si es un vídeo semanal, debes publicar un video semanal.

Mantener tus promesas es muy importante (tengo que leer esto todos los días).

Qué tiene esto de diferente con construir una marca personal?

No mucho la verdad. Esta perspectiva debería animarte a construir una pensando en tu visión única del mundo y no tratando de copiar lo que otros hacen o “lo que funciona”.

Mostrarle al mundo lo que sabes y lo que eres no es tarea fácil. Tendrás que enfrentar el silencio de que nadie te vea durante un tiempo. La soledad de hacer algo único. La ansiedad de no poder vivir de ello aún. Y por supuesto, el miedo de “fracasar”.

Pero si lo piensas bien, fracasar es imposible porque nadie puede ser mejor que tu, siendo tu. Mientras te mantengas constante, el cielo es el límite.

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