EL PROCESO: UN VALOR EN SÍ MISMO

CREADR tiene como objetivo ofrecer un espacio de encuentro para creativos hispanos, facilitar herramientas a diferentes personas que deseen compartir ideas revolucionarias y alimentarlas con el feedback de otros creativos.

Como estamos en la era de la tecnología, nos planteamos desarrollar las plataformas digitales antes de lanzar el proyecto a producción. Queríamos que la comunidad tuviera a disposición las herramientas más didácticas para leer o escribir y que la página web respondiera a los requerimientos de los usuarios.

Para lograr este resultado, tuvimos varias reuniones con profesionales del mundo digital, quienes nos dieron su enfoque de mercado, considerando que para poder ingresar en este, debíamos dirigir nuestro esfuerzos a la creación de una aplicación que se pudiera posicionar en las tiendas virtuales. A pesar de estar de acuerdo con la practicidad de la aplicación, había algo que no estábamos considerando en ese momento: EL VALOR OFRECIDO.

Durante varias semanas, nos enfocamos en desarrollar esta aplicación y pensábamos en ideas de inversión, programación y publicidad para posicionarnos en el mercado y crear la comunidad en un santiamén: RESULTADOS. Pasaron semanas de idealización, sin ningún avance empírico. Me había olvidado totalmente del proceso.

Debo asumir esta responsabilidad: hice caso omiso de mis propias palabras en aquel artículo donde hablaba sobre la programación sociocultural de “enfoque en los resultados”. Inconscientemente seguí saltándome pasos, directo al resultado. Pero como dije también en aquel artículo: no es sencillo reprogramar años y años de condicionamiento neurolingüístico.

No desesperemos, la vida siempre nos dará lo necesario para aprender. Esta vez envió al economista.

Una tarde estaba conversando sobre el proyecto con mi amigo Caruci, quien no está vinculado al área del marketing o la tecnología directamente, pero que, causalmente, trabaja en el área de transformación digital desde hace varios años. Caruci se entusiasmó con la idea y nos ofreció ayuda desde su campo. Con esta experiencia laboral y sus conocimientos de economía, nos recordó lo verdaderamente importante para la creación de un producto: EL PROCESO EN SÍ MISMO.

El enfoque tradicional (programación sociocultural) espera que el producto esté completo (resultado) para salir al mercado.  Sin embargo, la agilidad te dice: "comienza entregando valor, por lo mínimo que sea, y el producto va a mejorar de forma CRECIENTE".  

Debutar con el material y las herramientas que tenemos a disposición en este momento, permitirá agregar valor de forma progresiva y exponencial, probar de forma empírica los procesos y verificar las oportunidades a través de nuestra propia experiencia.

Sin recurrir al profesor X para que nos ayude a leer los mentes de los usuarios e identificar sus posibles exigencias, asumimos la tarea de ser nuestro propios usuarios: verificando las oportunidades de mejora que vamos canalizando a través del feedback continuo, y satisfaciendo nuestras propias necesidades como consumidores de la herramienta.

Cada vez que usamos CREADR (bien sea leyendo, escribiendo, comentando, registrando nuevos usuarios o simplemente paseándonos por la página), vamos verificando las oportunidades de mejora, mientras le vamos entregando valor al proyecto.

Honestamente, antes no me gustaba escribir aquí, era una tertulia crear algo con el editor anterior. No es que ahora sea el editor del siglo XXII (por ejemplo, esta nueva actualización no me permita cargar imágenes y por eso vieron ese recuadro en blanco antes de ingresar al artículo), cada día vamos mejorándolo, pero sin idealizar las posibles mejoras, solo enfrentándonos empíricamente a la herramienta, evidenciando sus limitaciones según nuestras propias exigencias y actuando en consecuencia (ya solicité la activación de la imagen).

DISFRUTAR EL PROCESO

Me he divertido un montón mientras voy desarrollando ideas para el proyecto y para los artículos. Hacer sin esperar ningún resultado, me ha servido para liberar el flujo de mis ideas y, paradójicamente, los resultados van apareciendo. Vivir la experiencia por el simple hecho de vivirla, me llena de mucha energía para crear y seguir creando.

Me quité el timer y el juez de línea; solo estoy yo, mi laptop y la magia del momento presente.

Tampoco es que somos hippies que andamos a la deriva dejándonos llevar por la corriente (con todo respeto a los hippies). De hecho nos vamos colocando tareas, retos y fechas de entrega, aceptando nuestras herramientas, capacidades y potencialidades; siendo honestos con nosotros mismos, y con lo que queremos ver en el proyecto.

No en vano se denomina “proyecto”, pues es una proyección de nuestro interior.

Ser fieles a nosotros mismos nos permite proyectar nuestro ser en el exterior. Con cada idea que surge, cada proceso que ejecutamos, vamos moldeando el cuerpo del proyecto. Le vamos otorgando una identidad con cada proyección. 

Disfrutar el proceso es tan entretenido que cuando miro hacia atrás, verifico lo que he venido creando sin mayor esfuerzo, y me resulta tonto el problema que había creado mi mente anteriormente.

Cuando estoy inmerso totalmente en el proceso creativo, es como si estuviera volando en el espacio, a miles de kilómetros del centro de gravedad, por lo que el tiempo pasa más lento. Y cuando regreso a tierra, caigo en cuenta que han pasado horas, a veces días. Me siento como Cooper volviendo al Endurance desde el planeta de Miller (pero sin el trauma).

Puede que en otros aspectos de mi vida siga con la programación de “enfoque en el resultado”, prometo prestar atención para reprogramar. Me alegra que con CREADR haya hecho el click para enfocarme en su proceso, no se a donde me llevará, pero les aseguro que estoy disfrutando cada momento en él.

Respuestas

  1. Te dejo de revisar los artículos 5 minutos y escribes como un robot hahaha. Espero que la gente vaya entendiendo que en realidad tu hablas así.
    Es gracioso que escribimos sobre desarrollo personal e igual podemos sin demasiada dificultad caer en las trampas. Me acuerdo que cuando Caruci nos dijo la vaina fue como una cachetada: – Qué estamos haciendos!? – Ya tenemos todo lo que necesitamos, hay que lanzar y darle nojoda.
    Me encanta Creadr, pero siendo honesto si no estuviésemos juntos en esto sería demasiado para mi. Agradezco tu entusiasmo y amistad ❤️

    1. Sí pues! jajaja… Creo que sería un buen candidato para participar en el “juego de la imitación” de Turing: “será una máquina? será un ser humano?” jaja. Si supieras que en los otros “traté” de relajar las palabras. En este no traté de hacer nada, de hecho fue el más sencillo de escribir hasta ahora. Pero sigo aprendiendo, así que si ves algo que se pueda expresar más relajado, me avisas.

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LA PLANTA

la hoja no tiene mente. La hoja no tiene raciocinio para identificarse con el mundo exterior, no se cuestiona la marca ni la forma de su contenedor, no se cuestiona su identidad por estar en un vaso y no en un jardín, no se identifica con el nombre que le colocó su “dueño”, ni con su propósito, ni con una meta o un reconocimiento… La planta es lo que es.

Respuestas

  1. Te dejo de revisar los artículos 5 minutos y escribes como un robot hahaha. Espero que la gente vaya entendiendo que en realidad tu hablas así.
    Es gracioso que escribimos sobre desarrollo personal e igual podemos sin demasiada dificultad caer en las trampas. Me acuerdo que cuando Caruci nos dijo la vaina fue como una cachetada: – Qué estamos haciendos!? – Ya tenemos todo lo que necesitamos, hay que lanzar y darle nojoda.
    Me encanta Creadr, pero siendo honesto si no estuviésemos juntos en esto sería demasiado para mi. Agradezco tu entusiasmo y amistad ❤️

    1. Sí pues! jajaja… Creo que sería un buen candidato para participar en el “juego de la imitación” de Turing: “será una máquina? será un ser humano?” jaja. Si supieras que en los otros “traté” de relajar las palabras. En este no traté de hacer nada, de hecho fue el más sencillo de escribir hasta ahora. Pero sigo aprendiendo, así que si ves algo que se pueda expresar más relajado, me avisas.